PVC y compuestos

Los negocios están calientes en el mercado de policloruro de vinilo (PVC). Al final del año pasado, la belga Solvay Indupa anuncio que aumentaría las inversiones en su planta en Santo André, en el Gran São Paulo, y iniciaría la expansión de su unidad en Bahía Blanca, Argentina. Hasta el 2012, la previsión de la empresa es de ampliar la oferta conjunta de las dos unidades - hoy de 465 mil toneladas anuales - a 615 mil toneladas de la resina. En Febrero de este año, fue el turno de la Braskem de informar su decisión de instalar una nueva línea de producción del polímero en Alagoas, con capacidad de producción de 200 mil toneladas anuales, a partir del 2010.

Además de estas declaraciones, el mercado de PVC pasó a convivir con un rumor de que una tercera empresa estaría preparándose para invertir en la producción de resinas PVC en el país, eliminando la exclusividad de la Braskem y de la Solvay. El enfoque de los rumores es la mexicana Mexichem, una de las mayores productoras da resina en América Latina. Recientemente, la empresa hizo importantes inversiones en el mercado brasilero de tubos y conexiones de PVC, primero comprando la Amanco y, en enero de este año, la Plastubos. La estrategia declarada del grupo es ser líder en tubos y conexiones de PVC en el Brasil dentro de tres años.

La dirección brasilera de la Mexichem prefirió no manifestarse. Sin embargo, especialistas en el mercado, consideran improbable la hipótesis de que los mexicanos inviertan en la producción de la resina de PVC en el país. Es una inversión momentánea, afirman los especialistas, y el entrante no tendría seguridad de aprovisionamiento de materias-primas, principalmente el monómero MVC (monocloruro de vinilo), insumo que hoy tiene una producción insuficiente en América del Sur. Sería una apuesta con riesgo.

El movimiento para ampliar la oferta de PVC en el país es más que justificable. Al momento, el Brasil tiene la necesidad de importar el producto. En el 2007, el consumo aparente (producción + importaciones - exportaciones) superó 820 mil toneladas, para una producción de 695 mil toneladas. El consumo traza una trayectoria ascendente. Conforme con datos de la Comisión de Resinas Termoplásticas de la Abiquim (Coplast), desde el 2003, cuando el consumo aparente registró una caída de 12,4%, quedando en 603.620 toneladas, las ventas de PVC solo crescen en el Brasil. En el 2004, la expansión del consumo alcanzó 11,7%; en el 2005, 3%; en el año siguiente aumentó 10,5% y, en el 2007, 6,9%.

Utilizando el concepto de ventas del mercado interno, que suma las ventas de los fabricantes locales en el mercado brasilero con las importaciones y las ventas internas para exportaciones, el crecimiento del mercado alcanzó el record de 16% el año pasado.

Lo más importante, dice Miguel Bahiense Neto, director ejecutivo del Instituto do PVC, es que las perspectivas para la resina son prometedoras en los próximos años. “La industria de la construcción civil, que responde por 65% del consumo de PVC en el país, pasa por un buen momento, lo que amplía la demanda de productos tradicionales de PVC como tubos, conexiones, hilos y cables, como también abre oportunidades para nuevas aplicaciones, que están creciendo, como perfiles para construcción, entre estas escuadrías, forros y puertas.”

De hecho, apenas en el 2007, el PIB de la construcción civil creció 7,9% y a proyección del Sindicato de la Industria de la Construcción Civil del Estado de São Paulo (Sinduscon-SP) es que, en el 2008, el alza seria aún más vigorosa, alcanzando 10%. Detrás de esa estimativa prometedora para este año, están la ampliación del crédito habitacional y las inversiones en obras públicas, principalmente referentes al Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC) del gobierno federal. Una perspectiva es el incremento de las inversiones en obras de saneamiento, un sector demandante de tubos e conexiones de PVC.

Otra expectativa positiva, como resaltó Bahiense, son las obras necesarias, a medio plazo, para dotar al país de infraestructura suficiente para ser la sede de la Copa del 2014, como hoteles, reformas en aeropuertos, equipamientos públicos y transporte urbano, y hasta en los propios estadios que recibirán los juegos. Además de eso, informó el ejecutivo, el PVC gana terreno en aplicaciones como embalajes, tanto en películas como en frascos y blíster; calzados, mangueras y chapas de comunicación visual. Los usos en áreas médicas, como bolsa de sangre, suero y glucosa, también ha crecido. “El horizonte a largo plazo es favorable para el PVC”, afirmó Bahiense.

Ampliando el análisis para una perspectiva regional, como hizo la Solvay Indupa en un estudio sobre el mercado de la resina en América del Sur, las iniciativas de aumentar la oferta de PVC son aún más prometedoras. Entre 2002 e 2006, el consumo creció 6,4% al año en la región, una tasa superior a la media mundial, de 5,2% al año, en el mismo periodo. Las proyecciones de la Solvay Indupa son de que, hasta el 2012, el crecimiento del consumo en América del Sur sea próximo a 5% al año, 0,5% sobre el crecimiento mundial.

En el 2006, los países sudamericanos consumieron 1,4 millones de toneladas de PVC, 4,3% del consumo mundial estimado en 33,2 millones de toneladas en aquel año. Para el 2012, la proyección apunta a un consumo mundial de 43,6 millones de toneladas de la resina, en el que América del Sur deberá presentar un consumo de 1,86 millones de toneladas. “El mercado de PVC está creciendo, es prometedor y tenemos que invertir constantemente para cumplir con las necesidades del mercado”, dice Paulo Schirch, presidente de la Solvay Indupa.

Leave a Reply